Sobre el destino…

Estaba seguro de que el post del día de hoy iba a ser relacionado con la Ley de Murphy, tengo muchas ideas interesantes sobre ese tema. Pero paradojicamente, me topé con un tema algo opuesto.

Muchos de ustedes han escuchado sobre “el secreto” la ley de la atracción e infinidad de postulados similares sobre como creer en algo, nos llevará directo a ese algo.

Pues hoy me encuentro filosofando un poco al respecto, y me dí cuenta de algo. Estas leyes aplican, siempre y cuando nuestros deseos estén alineados con nuestro destino.

Pero, entonces ¿Existe el destino?

Realmente esa es una pregunta demasiado compleja de responder simplemente, sobre todo, por que estaría tratando de definir una propiedad que me trasciende y me define.

¿A que me refiero con esto?

Pues en otras ocasiones lo he mencionado, es muy difícil definir una propiedad sobre un objeto cuando ese objeto es de la misma naturaleza que el sujeto definiéndolo.

En pocas palabras, no puedo definir objetivamente algo sobre mi mismo, dado que yo mismo soy el observador. Es una visión muy limitada del objeto de estudio, y sobre todo muy subjetiva.

Sin embargo, pese a estas dificultades, no nos queda mas que a nosotros los humanos, que intentar definirnos a nosotros mismos, ya que aun que nosotros consideramos la existencia de los Dioses, y los consideramos a ellos definitivamente en un nivel superior, estos Dioses parecen muy lejanos, y su conocimiento sobre nuestra naturaleza parece perdido en el tiempo. Por lo que hasta que seamos capaces de reencontrarnos con ellos, seremos nosotros mismos quienes respondamos nuestras preguntas.

Pero caí en esta linea de pensamiento, debido a que ayer experimenté algo que estuve buscando durante mucho tiempo, y que aun que sabía que no era imposible, se me hacía muy lejano. Esta experiencia, parece ligada de cierta forma a mi mismo y a mi personalidad, desde mucho tiempo atrás, mucho mas a tras de lo que puedo recordar, y sin embargo, esta totalmente divorciada de todo lo que ha sido mi educación, mi cultura y todo cuanto me ha rodeado en mis 27 años de vida.

Fue entonces cuando recordé la ley de la atracción, y le atribuí a esta ley, la propiedad de haber atraído hacia mi esta experiencia tan importante.

Pero luego recordé…

Cuantas veces no deseé con tanta intensidad otras experiencias en mi vida, cuantas veces me visualicé en una situación muy específica y definida, y esta situación nunca se materializó. Recordé que esos deseos tenían una carga emocional bastante elevada, como cuando un niño desea tanto un Juguete.

Entonces regresé a mi experiencia recién vivida, y me dí cuenta de algo. Esta experiencia no fue deseada con la misma intensidad, no era algo que yo quisiera y deseara de la forma como se desea un Juguete.

De cierta forma, sabía que lo quería, sabía que era algo para mi, sabía que tenía todo el sentido del mundo que llegara hasta ese punto. Pero simplemente no fue producto de mis deseos materiales, por lo menos no de mi personalidad humana.

Es algo que viene desde otro lado, desde otro origen.

Fue entonces cuando empecé a pensar en el destino.

Cuando retomé el blog, lo hice, por que de alguna forma, me siento menos disperso que hace un año o dos, cuando mi vida no tenía mucho rumbo, cuando vivía deseando cosas, y no teniendo ninguna de ellas.

Cuando de alguna forma estaba traicionando a mi propio ser, queriendo venderle la idea del sueño americano aun si ese sueño me sabía como a una limonada artificial.

Ahora muchas cosas han cambiado en mi vida. Aún cuando a simple vista, pareciera que sigo siendo la misma persona, en mi interior existe una paz enorme, y una fortaleza de espíritu inquebrantable. He descubierto en mí mismo muchos secretos que antes simplemente flirteaban con mi existencia, sin realmente revelarse.

Y es que creo que finalmente estoy conociendo a mi verdadero ser, a aquel ser que me hablaba antes de siquiera ser quien soy, ese ser que marca el motivo de mi paso por la vida. Por decirlo de alguna manera, creo que finalmente estoy conociendo a esa chispa divina que habita en mi interior, esa chispa que de alguna forma tiene un plan, y conoce los motivos por los cuales está acá en este mundo, y por que de todas las vidas que pudo vivir, decidió vivir la mía.

Entonces, ¿que es el destino?

Imaginemos un viaje, imaginemos que tenemos tan solo 3 años, imaginemos que estamos con nuestro padre o nuestra madre, y el o ella sabe justo a donde quiere llevarnos, sabe el propósito y el objetivo de ese viaje, y conoce todo el trayecto y conoce las paradas que debemos hacer para poder disfrutar de ese viaje al máximo.

Pero los niños pequeños son fácilmente impresionables, pueden distraerse, y apartarse de sus padres, pueden conocer otros niños y querer seguir su viaje, pueden perderse en busca de otras experiencias que aun que no son malas, no es lo que ellos andan buscando, pues sus padres tienen ya un destino para ellos, un lugar a donde llegar, y un camino trazado para llegar a ese destino.

Sin embargo, los niños son libres de tomar su decisión, y escoger lo que ellos quieren, si quieren ir por ese nuevo camino, desconocido y lleno de emociones extrañas, o quieren recorrer el camino, que en el fondo saben que es el que deben de seguir.

A lo largo de mi vida, me he topado con muchos distractores, una y otra vez me he encontrado en el punto en que algo llama mi atención y me distrae del verdadero camino, ese algo me entretiene y pierdo mucho tiempo valioso para llegar a mi destino.

Ayer me di cuenta, que el destino existe, y que el destino es lo que nos hará realmente felices. Pero a diferencia de las felicidades efímeras, esta felicidad es cálida, es perdurable, es eterna, se siente incluso en el momento en que decidimos emprender el camino, y a lo largo del mismo, se ve una luz amorosa al final, y nos mantiene consientes todo el camino.

La felicidad efímera, es pasajera, es como la euforia de una noche de copas, se siente extraordinaria en el momento, sin embargo al día siguiente es una pesadilla.

Creo que he sido bastante vago en esta descripción del destino, pero el principal motivo para esto, es que mi destino no es el mismo que el de ninguno de ustedes, cada uno de nosotros tenemos un destino diferente, una meta o un lugar a donde llegar.

Creo que todos y cada uno de nosotros sabemos en el fondo de nosotros cual es ese destino, tal vez muchos de ustedes no lo recuerden en este momento, posiblemente ese recuerdo se encuentre escondido bajo las capas de sueños artificiales construidos por nuestra cultura tras años de lavado cerebral sistematizado.

Pero de algo estoy seguro. Cuando deseamos con todas nuestras fuerzas llegar a ese destino, el Universo Conspira para que así suceda, las puertas cerradas se abren, y los caminos escondidos se revelan.

Yo tengo en mente mi destino, y deseo disfrutar los paisajes que se encuentran en mi camino, vivir al máximo cada uno de ellos. Deseo ya no perderme nuevamente en la búsqueda de la felicidad efímera, ni buscar el destino de alguien más.

Mi Padre me guiará por ese camino, y eso es todo lo que importa…

Una cosa mas… el destino no es algo material, no es alguien especial, es algo mas allá… es algo trascendental, no nos engañemos con espejismos…

 

 

 

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Comments
4 Responses to “Sobre el destino…”
  1. Alejandro Cordon (putain) dice:

    Este post me dejo con la boca abierta, sera por que me siento perdido, sera por que ahora busco felicidad en una noche y luego me doy cuenta de que me siento tan vacio y que en el fondo quiero retomar un caminito que no encuentro, me identifique mucho y siento que en cierta manera como que me encarrilo un poco o al menos me dejo muchas ideas bien claras, has tenido esa capacidad de aclarar mi mente como nadie en la vida amigo!! te mando un abrazote

  2. Juan Manuel dice:

    Que bueno que te haya ayudado Bitch!! 😉 y ya sabes, en lo que pueda podes contar 100% conmigo! y en lo que no pueda, vemos que hacemos 😀

  3. lfrodriguez dice:

    Mano buenisimo estos pensamientos.
    Te invito a que leas el libro construcción social de la realidad, te ayudará a clarificar la definición de tu destino.

    Saludos,

  4. Juan Manuel dice:

    Gracias Lenin! Tomando nota del libro 😉

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